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Películas sobre mujeres científicas de la vida real


¿Cuál es su favorita?


El cine de ficción nos ha presentado un conjunto de grandes personajes femeninos involucrados en la ciencia, desde la doctora Ellie Sattler en Jurassic Park hasta la inventiva Shuri en Black Panther, quienes podrían resultar modelos a seguir para innumerables y curiosas espectadoras.


Sin embargo, no hay que olvidar que –aunque menores en cantidad– también hemos contado con películas sobre mujeres científicas de la vida real: historias que, si bien carecen de sorprendentes efectos visuales, en ellas permea el amor y la dedicación de personalidades que han destacado en disciplinas como las ciencias naturales y las matemáticas… y que, en varios casos, transformaron nuestra comprensión del mundo.


Conozcan a continuación a algunas de aquellas apasionadas científicas que han gozado de representación cinematográfica.


Mary Anning (paleontóloga)

El coleccionismo, no como un pasatiempo, sino como medio de subsistencia. A muy temprana edad y gracias a su padre, Mary Anning (1799-1847) aprendió sobre la búsqueda y recolección de fósiles, los cuales abundaban en los acantilados del pueblo costero inglés donde ella vivía y que eran vendidos a los turistas. Pero más allá de administrar un negocio, Anning descubrió los primeros esqueletos de algunas especies de dinosaurios; hallazgos que, a pesar de no serle completamente acreditados sino hasta después de su muerte, fueron clave para el estudio de la vida prehistórica y para el entonces debatido concepto de la extinción.


La vida de esta paleontóloga británica fue llevada al cine por medio de Ammonite (Dir. Francis Lee, 2020), un drama que explora la especulada relación lésbica entre Mary Anning y la geóloga Charlotte Murchison, durante el tiempo en que ésta última fungió como su aprendiz. El filme tuvo su estreno mexicano en el marco del FICM 2020.


Joan Clarke (matemática)

La “lingüista” que resolvió el mayor enigma de la Segunda Guerra Mundial. A finales de los años 30, Joan Clarke (1917-1996) ingresó a la rama de inteligencia del gobierno británico, como parte de un equipo cuya misión era descifrar mensajes alemanes que estaban codificados por medio de un mecanismo pensado inviolable, de nombre Enigma. Para desempeñar esta labor, ella tuvo que presentarse en papel como una especialista en lenguas, ya que la profesión de criptoanalista solía ser asumida únicamente por hombres. No obstante, fue su formación matemática lo que convirtió a Clarke en una pieza clave para romper los códigos del enemigo en tiempo real.


La galardonada película Código Enigma (Dir. Morten Tyldum, 2014) explora la relación profesional y amistosa entre Joan Clarke y sus compañeros de inteligencia, en particular con el genio informático Alan Turing. Dicho largometraje fue nominado a ocho premios Óscar y se hizo de la preciada estatuilla en la categoría de Mejor guion adaptado.


Marie Curie (física y química)

Una pionera curiosa y quizá el máximo estandarte femenino en el universo científico. A través de una filosofía resumida en la frase: “Nada en este mundo debe ser temido, sólo entendido”, Marie Curie (1867-1934) aplicó sus avanzados conocimientos de física y matemáticas a innovadoras experimentaciones que sentaron las bases en el campo de estudio de la radioactividad.


Semejante logro le valió a Curie y a su esposo Pierre el premio Nobel de Física en 1903, un codiciado reconocimiento del que la polaca volvería a ser merecedora ocho años después, ahora en el ámbito de la química. Devino así la primera y única mujer en la historia que ha ganado el Nobel en dos ocasiones.


Del puñado de películas sobre Marie Curie que han visto la luz en las últimas siete décadas, Radioactive (Dir.ª Marjane Satrapi, 2019) es la producción más reciente. Se trata de una adaptación de un libro homónimo que combina arte gráfico y reportaje para ahondar en la vida personal y aportaciones de la célebre científica.


Dian Fossey (primatóloga)

De la observación científica a la lucha sin cuartel, en defensa de los gorilas de montaña. Estos animales fueron el gran amor de la californiana Dian Fossey (1932-1985), quien en un inicio se especializó en terapia ocupacional pero que, tras cumplir su firme deseo de viajar a África, trabajó arduamente hasta adherirse por excelencia al campo de la primatología, que estudia el comportamiento de primates en su hábitat natural. Fossey se estableció de manera definitiva en Ruanda, donde además de convivir con los gorilas durante veinte años, los protegió incansablemente de cazadores furtivos. Una extraordinaria labor… pero con repercusiones trágicas.


El largometraje Gorilas en la niebla (Dir. Michael Apted, 1988) tomó como base el libro homónimo donde Dian Fossey vertió sus experiencias en África y desglosó su vasta investigación.


La Academia de Hollywood le otorgó al filme cinco nominaciones al Óscar, incluida la de Mejor actriz para Sigourney Weaver.


Rosalind Franklin (química y cristalógrafa)

Uno de los mayores descubrimientos científicos del siglo XX, hecho posible por una imagen de laboratorio. Bajo la supervisión de Rosalind Franklin (1920-1958) en los años 50 se logró capturar la famosa “Fotografía 51”, que permitió entrever la estructura molecular del ADN. Apoyados parcialmente en esta evidencia, así como en cálculos de la investigadora británica, los científicos James Watson, Francis Crick y Maurice Wilkins dieron continuidad al estudio estructural de los ácidos nucleicos, que les valió el premio Nobel de Medicina en 1962. Franklin, quien había muerto cuatro años antes de cáncer, no recibió el mismo honor a pesar de sus indispensables contribuciones.


El drama televisivo Life Story (Dir. Mick Jackson, 1987) fue una película que reivindicó el rol primordial de Rosalind Franklin en los históricos hallazgos alrededor de la molécula del ADN. Dicha producción de la BBC resultó acreedora de un premio BAFTA, además de que su director fue laureado en el Festival Internacional de Cine de Locarno.


Jane Goodall (primatóloga)

Un chimpancé de peluche, cual regalo premonitorio para una niña con un porvenir aventurero. Años después de recibir aquel esponjoso muñeco, la londinense Jane Goodall (nacida en 1934) acampó en las márgenes del río Gombe, Tanzania, con la encomienda de estudiar a auténticos chimpancés de aquella zona. Al igual que ocurriría tiempo después con su colega norteamericana Dian Fossey, Goodall contó con el respaldo del reconocido antropólogo Louis Leakey y sus investigaciones arrojaron conocimientos tales como que los primates observados podían fabricar herramientas: una capacidad (hasta entonces) pensada exclusiva del homo sapiens.


Más adelante, ella se volcó hacia una labor activista a favor de la protección de los animales y sus hábitats naturales.


De su extraordinaria trayectoria, algunos fragmentos –obtenidos de un inmenso y fascinante material de archivo– componen la cinta documental Jane (Dir. Brett Morgen, 2017). Ésta acumuló una treintena de galardones entre varios festivales y ceremonias de premiación, incluido su triunfo en los Emmy por Mejor dirección para documental o programa de no ficción.


Temple Grandin (doctora en ciencia animal)

Ver lo que resulta invisible para los demás e innovar con base en ello… La vida de la estadounidense Temple Grandin (nacida en 1947) fue compleja desde sus primeros años, debido a una serie de conductas que eventualmente conducirían a un diagnóstico médico: ella padecía un trastorno del espectro autista. Por otro lado, esto le permitió observar detalles que otros pasaban por alto y pensar fuera de lo que damos por sentado. Su trayectoria universitaria se coronó con una especialización en comportamiento animal y Grandin aplicó sus conocimientos al diseño de instalaciones ganaderas que buscaban simultáneamente practicidad y un trato compasivo hacia las reces.


Del mismo realizador que abordó los aportes científicos de Rosalind Franklin en Life Story, la cinta biográfica Temple Grandin (Dir. Mick Jackson, 2010) se transmitió a través de HBO, con una recepción muy favorable por parte de la crítica. Fue ganadora de siete premios Emmy, repartidos entre la rama técnica y categorías principales como Mejor película para televisión.


Hipatia de Alejandría (matemática y astrónoma)

Una llama que resplandeció intensamente, dentro de una metrópoli convertida en hogar del saber científico… Entre las grandes mentes que albergó la antigua ciudad de Alejandría, figuró una de las primeras mujeres matemáticas de las que se tiene conocimiento, de nombre Hipatia, nacida en la segunda mitad del siglo IV y brutalmente asesinada en el año 415. Ella se convirtió en una apasionada observadora de los astros y algunos cronistas han afirmado que incluso aventajó al sabio Teón (su padre) en aquella área de estudio. Además, Hipatia puso en comunión la ciencia y la filosofía heredada por la escuela platónica, lo cual le otorgó una gran cantidad de discípulos.


La película española Ágora (Dir. Alejandro Amenábar, 2009) narra la historia de Hipatia a partir de sus años como educadora hasta su muerte, en un contexto de asfixiantes tensiones entre cristianos y paganos. El largometraje estuvo nominado a trece premios Goya y triunfó por Mejor guión original, como también por un puñado de categorías técnicas.


Katherine Johnson (matemática)

La “computadora humana”, detrás de la fructífera exploración espacial de Estados Unidos. A pesar de los obstáculos que invariablemente se le presentaron –no sólo como mujer sino como afroamericana en la primera mitad del siglo XX–, Katherine Johnson (1918-2020) jamás consintió que sus alas fueran cortadas y se graduó de la universidad con los más altos honores, gracias a un innato talento matemático. Su genialidad para el cálculo numérico fue puesta al servicio de la NASA desde los comienzos de esta organización. Para los años 60, sus aportaciones en la astrodinámica fueron clave para orquestar exitosamente el primerísimo viaje tripulado de EE. UU. al espacio, así como las misiones subsecuentes.


El filme Talentos ocultos (Dir. Theodore Melfi, 2016) estuvo inspirado en un homónimo libro de no ficción, enfocado en la vida de las matemáticas Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson: tres afroamericanas integrantes de la NASA durante la carrera espacial. Dicha producción estuvo nominada al Óscar en tres categorías, incluida la de Mejor película.


Sabina Spielrein (psicoanalista)

De enferma psiquiátrica a una mente revolucionaria del psicoanálisis. A la fecha es debatible la pertenencia de semejante doctrina al ámbito científico, por razones que no corresponde exponer aquí. Basta por ahora conformarse con su innegable cualidad metodológica que atrajo a una trastornada Sabina Spielrein (1885-1942), quien primeramente fue una paciente del afamado Carl Jung, pero con el tiempo se convirtió en una teórica del psicoanálisis por mérito propio. A ella le es atribuido el concepto de “pulsión de muerte”, centrado en las conductas humanas encaminadas a la autodestrucción y que Sigmund Freud retomó en posteriores disertaciones de su autoría.


Las turbulentas relaciones entre Spielrein, Jung y Freud son expuestas en el drama histórico A Dangerous Method (Dir. David Cronenberg, 2011), recibido calurosamente por varios críticos y medios especializados. Tuvo su premiere mundial en el Festival Internacional de Cine de Venecia, donde fue aspirante al prestigioso León de Oro.


¿Qué otras películas sobre mujeres científicas de la vida real añadirían a lista? ¿Cuál es su favorita?

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