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Historia del jazz tapatío escrita por la saxofonista Nathalie Braux

La frustración de que grandes jazzistas estuvieran olvidados en la historia musical, llevó a la clarinetista y saxofonista francesa Nathalie Braux

La frustración de que grandes jazzistas estuvieran olvidados en la historia musical, llevó a la clarinetista y saxofonista francesa Nathalie Braux a indagar los comienzos del jazz jalisciense, todo queda registrado en el libro ‘Los desafíos del jazz en Jalisco’.


“Es como una locura que me haya metido en esto, pero me parecía tan injusto que gente, tan buenos músicos no fueran reconocidos. Sólo quería darles su lugar, aprender jazz en Jalisco era muy difícil. Yo quería hacer un trabajo sobre los años 70 u 80 porque pensaba que era el inicio, pero me di cuenta que algunos (artistas) empezaron en los 60´s.


El jazz en Jalisco comienza como en Estados Unidos, con orquestas que tocan fox top, quick step, música de baile. Hay una evolución, siguen tocando mambo, cha-cha, vals, tango y toda la onda latina. Desaparece un poco el jazz de las grandes orquestas y (en los 80´s se forman bandas más pequeñas con jazzistas que empiezan realmente a improvisar, no sólo a tocar música escrita. Es la misma historia del jazz en el mundo”, comentó Nathalie Braux en entrevista con El Heraldo de México.


En la década de los 70, al entonces gobernador de Jalisco, Alberto Orozco Romero le encantaba el jazz así que le dio un fuerte impulso para que esa música llegara a la población en general. Sin embargo, arribaron otros políticos que pensaban que el jazz no impulsaba la cultura mexicana y dejó de apoyar ese movimiento de músicos y compositores. Entre ellos se cuenta al pianista Juan José Verjan, que también es abogado y maestro de leyes en la Universidad Autónoma de Guadalajara y también Carlos de la Torre que invitaba a tocar a otros músicos en el histórico club de jazz Copenhagen.


“Muchos de estos señores que ya no han podido seguir en el jazz en 90´s e inicios del 2000, porque no había escenarios o no había apoyos institucionales como había antes. Es la misma historia que pasó en todos los países. Si hay alguno (gobernantes) que no le gusta el jazz, pues va a apoyar más al mariachi o a la música mexicana. Quizás piense que el jazz es para salvajes, sí, hay quienes tienen resistencia. Hay gente que dice que el jazz no tiene un lenguaje mexicano y que pone en riesgo la cultura tradicional, pero lo que no se entiende es que hace mucho que hay gente que compone (en el medio del jazz) y eso es cultura”.


Nathalie Braux lamenta que la mayoría de los jaliscienses no conozca a sus grandes representantes del jazz como Memo Olivera y Guillermo Bricio “Willow”, guitarrista integrante del grupo 39.4, que vivía en el tradicional barrio de Analco. Es mucha la ignorancia y hay pobre documentación sobre la historia del jazz en Guadalajara:


“El jazz es un lenguaje donde el tema es un soporte para la improvisación. Todos estos maestros tuvieron alumnos o seguidores y dejaron una semilla muy fuerte. Hay buenos músicos en Jalisco y puede haber muy buenos jazzistas. Tienen un nivel muy bueno, pero son desconocidos. Justo ahora hay un resurgimiento de las grandes bandas en Guadalajara, París, Madrid, Washington para el baile de salón. Los tapatíos creen que lo mejor está en el extranjero, y no, hay muchas propuestas muy interesantes aquí. Una gran novedad es la presencia de mujeres”.


El libro de la historia de jazz en Jalisco puede encontrarse tanto en formato virtual como en físico.





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